Palacio de La Moneda: 200 años de historia y másResalta valor arquitectónico en sede de gobierno chileno
El Monumento Histórico no sólo ha sido residencia de presidentes. La belleza del edificio se mantiene pese a un Golpe de Estado y 200 años de obra gruesa. Es mucho decir.
Referirse al Palacio de La Moneda es más que hablar de 200 años de la historia de Chile. En el año 2000, apenas asumió la presidencia, Ricardo Lagos determinó abrir el palacio para que la gente conociera la parte visible interior del emblemático edificio: cada uno de sus patios por donde ingresan y salen las autoridades -entre estas al Jefe de Estado- y el personal que allí trabaja. La bella arquitectura, que dista mucho en estilo del resto de los edificios circundantes, es referente obligado. No es que las personas pasen todos los días por allí. De hecho, sólo está abierto para todo público durante las jornadas laborales hábiles, de lunes a viernes, durante un lapso bastante generoso de cada día. Allí siempre estarán los guardias, quienes vigilan y controlan, con seriedad pero elegancia, el ingreso y la salida de los curiosos. Las únicas ocasiones en que está abierto íntegramente, tanto en exteriores como interiores, para el público general, es en el marco de visitas guiadas en ocasiones muy especiales. Ubicado en pleno centro de Santiago, el palacio fue durante parte importante de su rico historial, además de un lugar de toma de decisiones fundamentales para el país, la residencia de cada presidente y la familia de este. Hoy, el palacio es la sede de trabajo del primer mandatario y de los ministros del Interior, de la Secretaría General de la Presidencia y de la Secretaría General de Gobierno, además de los equipos que comandan directamente estas autoridades. Un símboloEl palacio también es conocido por ser el símbolo del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Escenas desgarradoras, como el bombardeo, restos de la estructura del edificio que se caían, detenidos, tanques en las calles y el cadáver del Presidente Salvador Allende siendo sacado de la casa de gobierno, son la oscura postal de un episodio respecto del cual una abrumadora mayoría coincide en que no debiese producirse más. “Nunca Más”, como señalara la Presidenta Michelle Bachelet durante la inauguración del Museo de La Memoria. No obstante, al igual como ocurre con la plaza Baquedano -popularmente conocida como Plaza Italia- con los triunfos deportivos, los presidentes han ocupado una de las ventanas sobresalientes del sector norte, que da a calle Moneda, para realizar saludos o grandes discursos a muchedumbres que se agolpa en la Plaza de la Constitución; o bien para darle espacio, a fin de saludar a una enfervorizada masa, a algún popular compatriota protagonista de un importante logro internacional, como ocurrió con Marcelo “Chino” Ríos cuando se transformó en número uno del tenis mundial en 1998. El palacio de La Moneda es el corazón del barrio cívico de Santiago, donde conviven ministerios y diferentes espacios públicos con generosos “pulmones” mezclas de hormigón y de áreas verdes, como son las plazas de la Constitución y de la Ciudadanía, el paseo Bulnes y el Parque Almagro. HistoriaUbicado en el cuadrante de las calles Morandé, Moneda, Teatinos y Avenida Libertador Bernardo O’ Higgins (la popular Alameda), el edificio tiene su origen en tiempos de la Colonia. En efecto, la corona española ordenó su construcción, la que tuvo inicio en 1784 mediante un proyecto encabezado por el arquitecto italiano Joaquín Toesca. Sin embargo, el destacado creador de La Moneda muere en 1799, razón por la cual no logra ver terminada la Real Casa de Moneda, como se le llamaba a este palacio en un principio. Por consiguiente, Toesca fue reemplazado por el ingeniero militar Agustín Caballero. La obra fue inaugurada oficialmente en 1805, aunque faltaban detalles en su materialización global. Bajo el mandato del presidente Manuel Bulnes, en 1845, la citada arquitectura pasó a ser la sede del gobierno y residencia de los presidentes de Chile, criterio que se mantuvo hasta el final del segundo mandato de Carlos Ibáñez del Campo, en 1958. El ataque del golpe de Estado de 1973 significó, no sólo un daño enorme a su estructura, sino una importante pérdida en cuanto a bienes materiales. Durante el proceso de reconstrucción, que tuvo lugar durante diversas fases hasta la primera década del presente siglo, fueron recuperados elementos simbólicos esenciales, como la tradicional puerta de calle Morandé, que tenía el número 80. Además de los patios de Los Cañones y de Los Naranjos, en lo que concierne a su composición interna resaltan en el palacio de gobierno diversos salones -como el de acceso, Independencia, Toesca, Amarillo, Rojo, Azul y O’ Higgins, entre otros- la Sala de Edecanes, la Galería de Presidentes, el Comedor Presidencial y la Capilla. Fue declarado Monumento histórico en 1951.
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