Edificio de Oficinas de Novartis, SANAA

Arquitectos vs usuarios: la funcionalidad en la arquitectura

04-sep-2009 Alejandro Larrañaga Álvarez

Los arquitectos japoneses SANAA proponen un espacio de trabajo abierto pero flexible alejado de la imagen tradicional de espacio de oficinas.

“¿Qué ocurre para que algunas miradas ajenas a la profesión del arquitecto se encuentren tan alejadas de los criterios de las aulas o de la crítica especializada? Es significativo que las invectivas no suelen dirigirse contra los productos construidos más rutinarios, como los que abundan en las zonas residenciales de nuestras periferias, sino hacia obras singulares que han demandado en su elaboración una tensión cultural mayor y una autoría más reconocida.”

“Cada proyecto nacerá sin imitar a otro anterior sino como interpretación muy concreta de un programa.”

Javier Terrados Cepeda, En qué piensan los arquitectos, artículo publicado en El País, el 7 de octubre de 2003.

El edificio de oficinas Novartis, proyectado por el estudio de arquitectura japonés SANAA, sirve para plantear estas cuestiones referentes a la labor de la arquitectura en la sociedad, puesto que es una construcción que sirve como imagen al mundo de una corporación. Alejándose de toda pretensión icónica, los arquitectos apuestan por una estructura liviana y transparente donde se potencian las relaciones visuales y la flexibilidad frente a cualquier consideración publicitaria.

Arquitectos y usuarios, funcionalidad y estética

La idea estética de los “especialistas” se encuentra alejada de la de los ciudadanos. Y la cuestión es el modo de enfrentarse a la profesión de los arquitectos. Éstos deben resolver el problema que se les plantea, es decir, resolver la utilidad y funcionalidad además de ofrecer una solución atractiva, en la medida de lo posible.

Ya desde la antigüedad se ha escrito mucho al respecto, el tratado clásico más conocido de la materia, el de Vitruvio, se cimentaba sobre la idea de que la arquitectura estaba compuesta de tres vertientes: firmitas, utilitas y venustas (que no se caiga, que sea útil y que sea bello). Es un debate que ha trascendido las épocas y se encuentran ejemplos en diferentes siglos como Alberti en el XV o el Movimiento Moderno en las vanguardias del XX.

Pero los arquitectos también deben dignificar la profesión que ejercen buscando aportar soluciones que no sólo mejoren las condiciones, sino que propongan nuevas formas y modelos. Que hagan evolucionar la arquitectura en cuanto a nuevas técnicas y materiales se refiere y, sobre todo, en relación a nuevas formas de vivir, asociar y experimentar los espacios.

La imagen de la empresa

Los lugares de trabajo se presentan como idóneos para la proposición de nuevas soluciones. Hoy en día se exige que la imagen corporativa, la publicidad, la naturaleza del producto que se vende y la asociación de una idea de empresa, sean principios que queden claros desde la propia sede física de la empresa.

Un edificio con una materialidad enfatizada, con un peso casi monumental, trataría de potenciar una idea de importancia. Frente a ésta, una idea de ligereza, un edificio que no quisiera imponer su presencia, casi como poesía visual, aportaría otras connotaciones. Dos ideas tan válidas la una como la otra, pero que ejemplifican el tema. Levantar cuatro paredes, poner una entrada, acondicionarlo y poner unas mesas no es crear un edificio, aunque pudiese resolver el problema funcional.

La solución de SANAA

La solución aportada por el estudio SANAA en Basilea para el edificio de oficinas de Novartis va en consonancia con la segunda idea planteada. El edificio acoge, además de oficinas, los servicios centrales de un conjunto mayor y una cafetería. La decisión de llevar todo el programa al perímetro deja un gran vacío central que proporciona a todas las estancias acceso a luz natural, y potencia las relaciones visuales entre los diferentes puntos del edificio.

Se crean entonces unos volúmenes estrechos que rodean este patio, no están ni compartimentados (lo que rompería el espacio) ni totalmente libres (lo que podría descontrolar el conjunto) sino que aparecen articulados, hay una continuidad espacial pero se delimitan lugares específicos y necesarios en toda oficina.

El conjunto planteado es abierto y flexible a pesar de la aparente rigidez geométrica. La estrechez de esos volúmenes provoca que la vegetación del entorno adquiera gran protagonismo, y al no limitar la visión de los paseantes a través del edificio se logra una continuidad visual.

En definitiva, la arquitectura debe resolver los problemas que se le plantean, pero tiene infinidad de formas de hacerlo. Es decisión del arquitecto aportar soluciones a los aspectos que intenta mejorar del tema que está desarrollando. Es labor del ciudadano valorar estas soluciones.

Como se planteó al inicio, no deja de ser curioso que las propuestas más vanguardistas y arriesgadas, por decirlo de algún modo, sean las más polémicas y cuestionadas.

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maqueta del conjunto, nkbak.de maqueta del conjunto
   
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